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Esmeraldamagazine.com
Publicado el 12-10-2011
Susan Rybin
Actriz, Empresaria...Y Actriz
Manolo Garcia Oliva
Si el talento se midiera por el tiempo,
el ahínco y la tenacidad dedicados
a una profesión, de seguro
que éste tuviera un nombre: Susan
Rybin. Dinámica y talentosa.
esta mujer se inició en el medio artístico a la
temprana edad de cuatro años, en la Ciudad
de México; y desde los treinta y tantos años
que nos separan desde aquella fecha, no ha
cesado de trabajar.
Siempre se dice que detrás de cada hombre
de éxito, hay una mujer al acecho; pero
en el caso de Susan, siempre hubo dos mujeres
muy sabias que cuidaban y no perdían
de vista cada movimiento de esta experimentada
artista: su desaparecida abuela Angelita
y su no menos famosa madre Fanny Rybin.
LOS INICIOS
Ya dijimos, que sus andanzas dieron comienzo
a la corta edad de cuatro años, incursionando
en cuñas publicitarias; y que sus
inquietudes artísticas fueron moldeadas por
estas infatigables mujeres que, a su vez, dejaban
siempre libertad de creación a esta joven
aspirante a actriz.
Transcurre algún tiempo y Susan, ya con
la solidez y el aplomo necesarios para pisar
un escenario, debuta en la obra El principito
de Antoine de Saint-Exupéry, en la sala del
teatro Caras Nuevas situada, en aquel entonces,
en la calle 14 y Avenida de las Américas;
lugar en el que alternó junto a Nelson Landrieu
y el desaparecido Víctor Acosta.
Después de este logro, su desarrollo actoral
se puso de manifiesto en una producción
que presentaría el teatro Thalía de Queens:
El diario de Anna Frank, producida por Silvia
Brito, con dirección de Raúl Dávila y con un
elenco de primerísimas figuras de nuestro
patio: Raúl Dávila y Fanny Rybin, como los
Franks; Virginia Rambal y Jorge Ros, como
los Van Daans, y además, Miguel Camarero,
Emilio Rodríguez, Francisco Solís, Miluka
Rivera, Clara Cabrera, y en el papel tiular y
central de Anna, Susan Rybin.
El rotundo éxito de público y crítica no se
hizo esperar, y esta excelente puesta conquistó
5 premios ACE en 1980. Con tan sólo 14
años, Rybin se había convertido en una actriz
de cuerpo completo, y esto la colocó en un
sitial honorífico -que todavía conserva-, en el
teatro hispano de nuestra urbe.
Después vendrían infinidad de otras
obras: Esta propiedad está condenada, de Tennessee
Williams; Quiero ser estrella, de Neil
Simon, Isabelita la miracielos, de Miguel López
Aranda; Un golpe de suerte, de Juan José
Alonso Millán; Maribel y la extraña familia, de
Miguel Mihura.
A estos logros se sumaron una serie de galardones,
como los de ACE, HOLA, Palma
Julia de Burgos y la medalla de la sociedad
académica Artes y Letras de Francia.
Sus incursiones teatrales más recientes
han sido en Luciérnagas, Tres lirios callas y la
última, No problema amigo, producida por
Thalía y dirigida por Ángel Gil Orrios.
La televisión reclama sus servicios y estos
incluyen Infinity Factory de PBS, Good Day
New York, Sábado gigante, Cristina y Sábado al
mediodía; y un especial de Gems Televisión,
reconociendo las 100 mujeres hispanas
másdestacadas del área.
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